monoroles

"Sea como fuera le esperaba una audiencia en el Salón del Trono y no tardó en arribar allí, mostrándose en ese lugar tan inmenso a un joven sentado sobre un trono forjado por el fuego de un dragón y miles de espadas.

La verdad es que la Fossoway deseaba que este se las clavara todas y acabara muriendo en su propio poder, Westeros no merecía un gobernante así."




1.─ ❝Hᴇʀ ꜰᴀᴛʜᴇʀ 𝓭𝓲𝓮𝓭. Sʜᴇ's ᴛʜᴇ ɴᴇᴡ 𝓻𝓾𝓵𝓮𝓻. ❞

「𝟸𝟿𝟿 𝙰𝙲, 𝙲𝚒𝚍𝚎𝚛 𝙷𝚊𝚕𝚕.」

En el despertar de la muchacha de cabellera morena le esperaba un cuervo arribado poco después de que el sol quisiera incidir por los terrenos del Dominio, específicamente donde la manzana rojiza predominaba como blasón de un señorío de poca actividad ya que el gobernante y la caballería de este partió haría ya unos cuantos meses para colaborar con Stannis Baratheon en lo que sería la toma de la capital en la famosa "Batalla del Aguasnegras". Desde un principio, los Fossoway rendían lealtad a Renly ─el hermano menor del otro venado, el cual la hija de los Tyrell era su esposa y por ende como vasallos debían de acudir a su llamado─ en lo que era su postulación para tomar el Trono de Hierro tal y como hacía su otro familiar, pero falleció y finalmente la casa de Lena tomó la decisión de seguir a quien se declaraba "el heredero al trono por derecho".


Bien, pues cuando sucedió aquella especie de encrucijada ocurrió algo que la Fossoway se esperaba aunque no lo deseara del todo, y era que parte de su familia cayera frente a las huestes Lannister (y Tyrell, un acto que no lo perdonó porque eran propios vasallos). La muchacha vivía sin conocer lo ocurrido en aquel momento hasta que en el día que se ha comenzado a relatar recibió un cuervo desde la capital. Para ser exactos era un reclamo del rey Joffrey Baratheon donde citaba a alguien de la familia en King's Landing para jurar lealtad si no quería que lo que quedaba de casa terminase masacrada del todo, incluida la ciudad que las manzanas gobernaban. Había que decir que Lena se alegró ya que nunca tuvo una buena relación con este.

Con rapidez se organizó lo que sería una nueva comitiva que la dirigiera al lugar citado, no sin antes mandar un cuervo de respuesta donde aceptaba pisar los lujosos suelos de la Fortaleza Roja para así jurar lealtad a un bastardo que no le importaba lo más mínimo, pero ella misma llegó a presenciar cuán cruel podría ser, parecía que había mamado del pecho de Cersei esa sed de sangre y venganza propia de los leones de Casterly Rock. Partió de inmediato dejando a su madre y hermana con la palabra en la boca sobre por qué ella misma era la encargada de realizar tal encuentro, aunque estaba a la vista que la ambición de la Fossoway relucía ahora que tenía la oportunidad de ser la cabeza de dicha casa pese a que sus primos lo pudieran impedir.


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「𝟸𝟿𝟿 𝙰𝙲, 𝙺𝚒𝚗𝚐'𝚜 𝙻𝚊𝚗𝚍𝚒𝚗𝚐.」
Los grandes portones de aquella estructura rojiza se abrieron ante ella nada más bajar del carruaje que la llevó hasta allí. Había sido un viaje algo tedioso y tensional ya que no sabía en dónde se metía al conocer el amargo final de los Stark a manos de este rey y su familia. Sea como fuera le esperaba una audiencia en el Salón del Trono y no tardó en arribar allí, mostrándose en ese lugar tan inmenso a un joven sentado sobre un tronoforjado por el fuego de un dragón y miles de espadas. La verdad es que la Fossoway deseaba que este se las clavara todas y acabara muriendo en su propio poder, Westeros no merecía un gobernante así.

El caso es que salió ilesa de la audiencia con Joffrey Baratheon pese a no haberse sometido a sus intentos de humillación y de atemorizarla, consiguiendo así los papeles necesarios donde se le otorgaran a la joven los dominios de la Sidra, los cuales en las voluntades de su padre éste pedía que Henry (un primo de Lena) fuera el que tomara tales cargos para que el apellido no se perdiera, nadie sabía aquella noticia, sólo ella y lo mostraría en el momento de darle sepultura a los restos del padre de ésta, los cuales estaban en malas condiciones debido al avanzado estado de descomposición. Al día siguiente partió junto a un carromato que portaba el cuerpo sin vida de aquel que fue su padre, siendo así como cuando llegó a dicho regimiento, su madre no dejó de llorar a aquel cuerpo que desprendía un olor desagradable, ordenando a los sirvientes que lo arreglaran de la mejor manera para poder darle un último adiós. La putrefacción comenzaba a hacerse notoria y quería evitar más olores pestilentes en lo que ahora era su señorío. Había tenido la decencia de portar el luto y velarlo hasta el momento de darle sepultura, siendo así como uno de sus guardias se acercó. Henry estaba a su lado en todo momento, por lo que escuchó la conversación de estos dos.

─Mi lady... ¿Sería conveniente hablar con vuestro primo sobre su ascenso a la gobernancia o hay que dejarlo estar unos días por respeto a vuestro señor padre?

La chica negó cerrando los ojos por unos instantes y, cuando los abrió, declaró una cosa de suma importancia con un tono serio, conteniendo una sonrisita mientras observaba el cuerpo de su figura paterna.

─Ahora todo esto es mío. ─concluyó, apartando la mirada para observar al contrario hasta el punto de curvar los labios─. Ya es hora de poner este lugar en su sitio.

El problema llegó después cuando la muchacha determinó que había llegado la hora en la que gobernaría en la Sidra como heredera que era, cosa que no le gustó ni un pelo a su primo hermano Henry, apodado "Darnley". Henry era proveniente de la familia de los Fossoway de Nuevo Barril, por lo que compartían lazos de sangre a través de Catherine ya que ella formaba parte de esa rama cadete, quiso afianzar ambas casas al casarse con Eddam. El patriarca de las manzanas rojas estuvo tan decepcionado por no haber engendrado a un heredero que había decretado con Henry que sería el sucesor de ambas ramas para así seguir manteniendo el apellido una vez éste tomara por esposa a alguien. Ahora que Eddam no estaba y no hubo ningún papel que dejara constancia de sus palabras, Lena aprovechó para hacerse con el poder alegando que ella era la hija directa y que fue ella la que se hizo cargo de salvar a la familia y al pueblo al "arrodillarse" ante Joffrey cuando no era asunto suyo.

─¿Cómo que vuestro? ─incidió su primo, dando un paso hacia adelante para encararse a la familiar la cual iba sonriendo de a poco─. Querréis decir mío, vuestro padre me dejó a mí el poder de este regimiento cuando pereciera para así mantener intacto el apellido Fossoway. Sois una dama, no tenéis ni idea de lo que es gobernar.

─Entonces, si soy una dama... ¿Cómo he sido capaz de persuadir al rey Joffrey de que nos deje vivir a todos? ¿Por qué no habéis ido vos a implorar clemencia y a tener que encararos ante la propia muerte cuando la Batalla del Aguasnegras se dio? Os escondisteis en Nuevo Barril como un animal cobarde... yo he traído a mi padre, yo os he salvado a todos de una extinción como los Reyne de Castamere. Yo tomo el mando.

─Son vanas palabras. ─el hombre iba alzando la voz debido al nerviosismo, cosa que Lena no permitió ya que posó una de sus suaves manos sobre el torso de Henry como si así lo frenara─. Vuestro padre m-...

─Mi padre está muerto y no hay prueba de haberos dejado nada.

─Las hay en su despacho. ─replicó, haciendo que Lena le soltara al darle un golpe en la mano con brusquedad.

La agresividad era la única forma de hacerle ver a los presentes que no era la mejor arma a la hora de tratar como gobernante. Lena ya lo habría golpeado, pero sabía que así perdía la oportunidad de ganar, así que se mantuvo serena.

─Revisamos sus papeles y no queda constancia en ello. ─respondió la fémina, alzando ambas cejas. Se había encargado de quemar los pergaminos donde dicho acuerdo estaba cerrado. Conocía los trapos sucios de su padre y sabía que tanto él como Henry se reunieron en privado para cometer tal acuerdo, lo que no cayó es que si no existían más testigos no existían tampoco las pruebas necesarias─. No había nada. En cambio yo traigo un decreto del Rey Joffrey donde me asigna a mí, Lena Fossoway, hija de lord Eddam Fossoway de la Sidra y de lady Catherine Fossoway de Nuevo Barril que, tras el fallecimiento de éste, yo me hago con el poder de sus bienes.

Mientras que fue explicando aquello, Lena fue sacando de su escote el acuerdo firmado por el Baratheon y ella misma, siendo así como el sello de lacre de los venados estaba presente. Era una prueba irrefutable y que, en caso de destruirla, se enfrentaría ante la corona y correría peligro. Henry no daba crédito, su prima le había tendido una trampa.

─Esto no va a quedar así... ─musitó con rabia, entregándole el pergamino una vez leyó todo.

─Claro que no... Guardias, podéis deshaceros del cuerpo de mi padre y quemadlo. No habrá sepultura ninguna.

─¡Lena! ─exclamó su madre, siendo así como la joven se giró para observarla con cara de inocencia.

─La muerte de padre será el momento idóneo donde os daréis cuenta que nunca debísteis de abandonarme. Y para vos soy lady Lena, que no se os olvide.




2.─ ❝I ᴡᴀɴᴛ 𝓲𝓽 𝓪𝓵𝓵 ᴏʀ ɴᴏᴛ 𝓪𝓽 𝓪𝓵𝓵.❞

「𝑃𝑟𝑜́𝑙𝑜𝑔𝑜.」

Un acuerdo matrimonial siempre tenía presente que la unión de poderes era lo importante de una relación noble. Para crecer había que saber buscar bien a los candidatos perfectos que pudieran servir para tu causa dejando de lado los sentimientos que pudieran haber de por medio.

Tras varios meses de búsqueda de quien sería el compañero de vida de la Fossoway, hubo un lord un par de años más mayor que Lena que cumplía las expectativas que la chica buscaba, pues dejaba a un lado la posibilidad de que la figura masculina con la que finalmente se quedaría llegara a poseer un gran atractivo. ¿Y cuál era su sorpresa? Lord Henry Caron deslumbraba a toda muchacha que fijaba la vista en él, incluso la manzana rojiza pareció interesarse en el chico por ese mismo detalle. No negaba que el hecho de ser alguien con buen porte mejoraba la situación que se cernía en ambos, por no hablar que su casa también luchó en el bando de Stannis en la batalla del Aguasnegras.

Apenas tuvieron tiempo para conocerse mejor pues querían una boda pronta con la que las casas tuvieran ese apoyo propio para fortalecerse. A Henry le agradaba la idea de convertirse en rey con esta causa, incluso tenía una forma de ser muy parecida a la de Lena aunque esto último hizo que ambas personas chocaran a pesar de necesitarse políticamente, la Fossoway dijo que nunca serían iguales en su matrimonio cuando poco después de comprometerse lo pilló en el lecho con una amante que había arrastrado desde su señorío de las Tormentas hasta la Sidra. La manzana roja mandó matar a la chica y por ello la relación entre los dos jóvenes se quebró más a pesar de seguir en pie con los planes de la boda.

「𝐻𝑖𝑠𝑡𝑜𝑟𝑖𝑎.」

Por fin (y por desgracia) el día de la ceremonia había llegado. La muchacha de mejillas ruborizadas no sabía cómo afrontar lo que iba a ocurrir y el precio que tenía que pagar si quería seguir adelante con su causa. Su consejero Nathan le comentó que no era buena idea tener que hacer un sacrificio tan grande cuando había más candidatos que podían cubrir los deseos de esta sin tener que ser un quebradero de cabeza, pero Lena había dejado la postura ante el comentario.

─Esta es mi oportunidad. Ya habrá tiempo de deshacerme de él, ahora necesitamos fuerzas que no tengan un bando escogido aún, es la casa con más tropas si obviamos alguna donde claramente se posicionan ante la lagarta de pelo plateado, no nos convienen los demás... ─dijo la chica mientras terminaba de acomodar algunos papeles, aunque finalmente los dejó en la mesa para mirar a su consejero con un gesto serio─. Lo quiero todo o nada.

Era una chica tan terca que le daba igual lo que ocurriría después de la ceremonia para aguantar a Henry, tenía que fijar una unión y era el día elegido.

─Deberíais saber que vuestro prometido se encuentra beodo en sus aposentos, no creo que sea el momento indicado para realizar una ceremonia pública. ─comentó el contrario al tiempo que sus labios se fruncían, sabía que la noticia no agradaría a aquella a la que servía.

Y así fue, Lena solo pudo arrugar la frente en un gesto de enfado antes de salir con un paso raudo y fuerte hacia la sala donde el Caron se encontraba tumbado en el suelo por la cogorza que llevaba. Nathan la siguió para así ayudarla a recomponer a aquel hombre. No hubo más remedio que espabilarlo con una palangana repleta de agua donde hundir su cabeza, así que así lo hicieron la primera vez mientras que la Fossoway lo observaba con el ceño fruncido.

─¿Qué día es hoy, lord Henry? ─cuestionó la chica mientras se cruzaba de brazos.

El muchacho se retiró de forma entorpecida todo rastro de agua de su rostro antes de responder, el aliento apestaba a alcohol y tampoco vocalizaba bien.

─¿Que qué día es hoy...? ¿Soy el secretario general de alguien? ─respondió el otro mientras su cuerpo se tambaleaba a pesar de estar sentado.

La Fossoway hizo una seña con la mano para que su consejero volviera a meterle la cabeza en el agua por unos segundos antes de que éste la sacara, parecía una especie de interrogatorio.

─Es el día de vuestra boda. Es lo que todos, incluido vos, vuestro ayuda de cámara que os sacó de la taberna y vuestra prometida quieren que recordéis. ─dijo la mano derecha de la chica con seriedad mientras fijaba la mirada en el contrario. Este en cambio miraba a Lena con una cara de atontado.

─Hola, encanto. ─dijo el otro mientras esbozaba una sonrisita que desagradó a la chica, aunque el hombre no tardó en bajar la mirada hacia el escote de la manzana al estar en bata. Iba a prepararse ya para la boda pero la interrumpieron para reanimar a su comprometido─. Uh... Encanto... ─la mano del Caron se estiró para querer tocar el pecho de la chica, pero ahora fue Lena la que le tomó del pelo para empujar su cabeza contra la palangana.

─Deberías dejar de beber, sobre todo cuando tenéis obligaciones que cumplir. ─la chica contenía las ganas de gritarle todo eso a pesar de su enfado, no había conocido a alguien tan imbécil como lord Henry. Aun así tomó un paño seco para poder retirarle la humedad del pelo al chico de las tormentas, no quería acarrear con un esposo resfriado.

─Soy adulto y puedo hacer lo que me plazca. Y también puedo beber lo que me dé la gana, en este caso lo he hecho solamente para aguantar la boda. ─la mirada verdosa del contrario se fijó sobre su prometida mientras este fruncía el ceño─. Me sorprende que tú no estés borracha. Al menos yo saco una corona de todo esto. ¿Pero por qué diablos sabiendo que te he traicionado, sabiendo que yo amo a otra, sabiendo que te culpo de su muerte aún, quieres casarte conmigo?

Lena no respondió, sólo tensó la mandíbula y volvió a tomar aire en busca de paciencia.

─Ya, claro. Porque tengo dinero, porque tengo tropas, porque tengo una región donde mis vasallos pueden ayudarte, porque estás empeñada en tomar el trono de Westeros aun sabiendo que la reina de ahora o la de las Ciudades Libres te pueden destruir si no consigues grandes fuerzas... ─siguió aun así Henry hasta el punto de sonar violento.

La Fossoway siguió en silencio intentando no perder los estribos y, en cuanto el Caron vio que no recibiría ningún grito ni ningún reproche de la chica porque estaba en una situación crítica este afirmó antes de ponerse en pie y tambalearse. Tanto Lena como Nathan lo sujetaron a tiempo para que no cayera.

─No tiene por qué ser así. Quiero perdonar y quiero perdón, y así poder empezar de nuevo. ─accedió la joven mientras las manos sujetaban el cuerpo de aquel borracho.

─Y yo quiero ser un hombre mejor, de verdad. ¿Pero qué probabilidad hay de serlo al lado de la asesina de la persona que amaba? ─dijo el sujeto antes de hacer un movimiento brusco de brazos para soltarse y echar a andar al lecho─. Id preparándoos, quiero que acabe esto cuanto antes.

Nathan afirmó al tiempo que sujetó a la manzana para salir del lugar y así dejarla ir a volver a sus aposentos para disponerse a alistarse para la boda. Ahí estaba un vestido blanco con brocados plateados tendido sobre la cama, era realmente preciosa aquella prenda, pero ahora mismo Lena la odiaba con todo su ser. No tuvo más remedio que hacer llamar a sus doncellas para ser ayudada a la hora de ponérselo y arreglar la oscura melena que ésta poseía. Mientras que esto sucedía, el salón principal donde se realizaría la ceremonia estaba llenándose de gente de diversos lugares de Westeros, la Fossoway constató no querer unirse en un septo porque no quería darle mucho bombo a la boda.

Los últimos retoques ya estaban dados, y unas gotas de esencia de lavanda acabaron por impregnarse en las muñecas y cuello de la joven para poder ir bien perfumada durante el suceso. Era el momento de partir hacia el sitio correspondiente, las gaitas habían presentado al novio y ahora estaban a la espera de una señal para presentarla a ella. Por los corredores una actitud fría invadió a la joven de la Sidra mientras que ya tenía sujeto su ramo de flores y una de las damas tenía el velo tomado por detrás para colocarlo nada más pisar la sala.

─¿Doy la señal, mi lady? ─preguntó un guardia que esperaba a Lena para realizar aquella cuestión. La Fossoway frenó por un momento para tomar aire y afirmar, pues se enfrentaba a algo que no creía que fuera tan difícil.

Aquel hombre marchó a paso veloz hacia el interior de la sala para comentarle a la banda de gaitas que dieran la señal de la llegada de la novia. Contaron hasta tres y la música llenó el ambiente cargado de tensión por aquellos que conocían la mala relación entre los prometidos. Henry salió de la multitud con unos pasos tambaleantes para situarse en el lugar correspondiente, aunque dio un pequeño traspiés por los efectos del alcohol. El silencio enmudeció el castillo hasta poder escuchar el sonido de unos pasos lentos y gráciles adentrarse al interior del lugar, saliendo de las sombras una figura femenina y pálida con su típico rubor en las mejillas. Lord Caron se giró para divisar a su prometida, la cual tenía la mirada fija en los presentes como si con ello buscara a alguien de gran poder que le pudiera servir de ayuda en un futuro, las ceremonias solían ayudar a establecer acuerdos entre otros dirigentes. La chica alzó la cabeza con orgullo y elegancia hasta llegar al lado de su prometido el cual le tendió la mano y esta rechazó de forma sutil para ignorarle y así dejar el ramo a una doncella. Podría decirse que el shock de verse a tal extremo hizo que echara la mirada hacia atrás para buscar una salida por donde escapar, pero sólo encontraba a gente contemplando la escena. ¿Cómo podía montar un pollo e irse? ¡Lo quería todo o nada!

Así pues no tuvo más remedio que volver a mirar hacia el septón y su comprometido, estirando el brazo más cercano a él para que se tomaran de la mano tal y como antes debió de hacer en vez de rechazarlo. Lo odiaba tanto que sin darse cuenta su cuerpo generaba impulsos que apartaban a Henry de ella, pero debía de afrontarlo todo. Un cruce de miradas entre ambos fue decisivo para proseguir con la boda a pesar de que en su interior hervía de furia y desprecio, tenía claro que esperaría un tiempo para deshacerse de aquel que sería su esposo una temporada.

Las manos se entrelazaron para arrodillarse ante aquella autoridad religiosa y así proceder a la ceremonia donde la misa constaba de tomar un alimento consagrado junto con el vino, recitar los votos y recibir la bendición. El septón ordenó que se levantaran e hizo eso, viendo cómo una vez más Henry parecía comportarse hasta el punto de volver a tenderle la mano para dar un paso más adelante y así colocarse unas alianzas que Lena había mandado hacer en señal de unión. Ahora le parecía un gasto innecesario, pero podría empeñar el del Caron cuando éste dejara de respirar. Primero fue el chico quien tomó aquel anillo para posarlo en su comprometida y luego al revés, siendo así como se había declarado el comienzo de una dinastía entre las casas Caron y Fossoway. Las campanas de la aldea resonaron ante la noticia y así los aldeanos se pusieron a festejar ese hecho, aunque otros que conocieron la faceta oscura de Henry recogieron sus cosas y marcharon a otro señorío del Dominio, no querían a ese hombre gobernando los terrenos de la Sidra.

Llegó el momento de darse un beso en señal de sellar así aquella unión, aunque Lena no estaba muy por la labor y al principio se había quedado parada. Finalmente dejó que Henry se inclinase para acceder sus apestosos labios con sabor a alcohol al de la muchacha. Se asqueó por completo y no duró apenas tres segundos el beso, se retiró cuanto antes para mirar fijamente a quien ahora era su esposo y, con un gesto afirmativo con la cabeza, le dio a entender que ya estaba hecho todo. Ahora quedaba presentarse ante aquella gente como un matrimonio, así que ambos giraron un poco sus cuerpos para quedar expuestos ante la multitud la cual aplaudía a modo de festejo mientras que el rostro de Lena seguía con una actitud seria, como si no tuviera sentimientos. La verdad es que el semblante de la chica no tenía nada que ver con el de su hermana Leonette cuando se casó con Garlan Tyrell, ella se veía tan feliz que incluso parecía estar enamorada de su prometido. En cambio esta muchacha... Era un cuerpo vacío, solo una presencia que hacía lo que debía.

Los invitados finalmente realizaron una reverencia para proclamarlos como el nuevo matrimonio que era, aunque a Lena se le escapó la mirada hacia Henry para ver la faz del Caron. Se le veía orgulloso a pesar de poder mantener la mirada fija en alguna parte sin que sus párpados le pesaran, y algo le decía a la joven que su esposo estaría en ese estado hasta que le rindiera muerte. No le quedó otra que volver a coger aire para cargarse de paciencia y mirar una vez más a la gente que les contemplaba, el festejo y el encamamiento iban a ser duros.


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